La historia del municipio de
Cabral se inició con la instalación de aquel modelo colonial que se instaló a
partir de 1707, cuando llega desde Azua don Juan Feliz de Luna, un rico
propietario de cortes de madera y de extensos hatos ganaderos, que decidió formar
más tarde un hogar con la neybera Antonia Urbáez.
Don Feliz de Luna se estableció en 1725 en un lugar denominado
La Ferma, nombre que significa "parte alta" y en donde se inició la
construcción de las primeras viviendas. Hay vestigios, todavía, de aquella
instauración.
Cuentan algunos historiadores que
la antigua población de Cabral estaba enclavada entre la Laguna y el Yaque del
Sur, rodeada de varios manantiales. Por ello el municipio fue denominado
durante largo tiempo El Rincón de Neyba, siendo Neyba la población que tenía
categoría de común.
”Debido a las grandes luchas
políticas que se suscitaron en el lugar, junto a la fogosidad de los rinconeros
que allí se apertrecharon para hacer frente al enemigo, el poblado se llamó
también Rincón de Ají. Las luchas habían de continuar al enfrentarse los
generales José María Cabral y el sureño Buenaventura Báez, interesado este
último en anexar la isla a la Madre Patria, España. José María Cabral lo
combatió valientemente, obteniendo finalmente la victoria”.
Se ha escrito que el laureado
Rincón de Ají, escenario y cantón de estas luchas republicanas, tomó
oficialmente como producto de este proceso histórico, el nombre de municipio de
Cabral en 1900, por decreto del entonces Presidente Horacio Vásquez.
”El municipio de Cabral incluye
los Distritos Municipales de Polo y Las Salinas. Polo se encuentra ubicado en
zona montañosa elevada, con un relieve accidentado y donde existe una variada
vegetación. Su acogedor clima es considerado como uno de los mejores del país.
Su variada vegetación ha dado al paisaje un matiz lleno de calor, con el
cultivo de flores y de múltiples productos agrícolas y ganaderos. La mayor
producción se obtiene de las plantaciones de café”
Las Salinas es una zona del
suroeste de poca vegetación debido a la existencia de Las Minas de Sal y Yeso,
situadas en una llanura rodeada de montañas. Su clima es cálido, su tierra
fértil y su pluviometría es limitada.
La religión constituye una de las
principales vivencias del municipio. Abarca numerosos ritos con gran poder de
imaginación, así como variadas manifestaciones tradicionales, como las fiestas
patronales en honor a la Virgen de Los Remed! ios, patrona de Cabral; a la
Virgen de El Amparo en Polo; y a los Apóstoles San Pedro y San Pablo en
Salinas. Anteriormente estos ritos se dedicaban en particular a San Andrés,
considerado Rey de los Pescadores.
Es costumbre tradicional en el
municipio celebrar durante la Semana Santa, juegos populares como la corrida de
cinta y la celebración de la pintoresca y tradicionales Cachúas, que conforman
un hermoso desfile de carnaval, el cual presenta lo más típico de los pueblos
del municipio.
Esta tradición se ha constituido
en el aspecto que más ha llamado la atención y curiosidad de sociólogos,
antropólogos y psicólogos, no sólo nacional sino también extranjeros y ha
motivado diversos estudios.
Algunos de los personajes
destacados del municipio son Eladia Jiménez, primera maestra de Cabral; Ireno
Carlita, Belisario Pérez, Generoso Feliz Nona y Andrés Góngoro Feliz, típicos
arreglistas de bailes populares e inspiradores de la mangulina y él carabiné;
Ramó! n Suárez, inmigrante puertorriqueño que constituyó su familia en esta
comunidad, distinguiéndose en la confección de caretas de papel y cartón para
la fiesta de carnaval y en la introducción de los primeros trapiches de moler
cañas; y el célebre personaje comúnmente denominado "Cola Blanca",
quien destacó en la confección de los foetes (látigos) de carnaval.
En el distrito municipal de Las
Salinas son dignos de mención Lemba, esclavo desertor de la encomienda de San
Juan, quien se ocultó en los bosques cercanos a las minas de sal y yeso y libró
una batalla con sus perseguidores. El nombre de este negro rebelde quedó
perpetuado en el Río Lemba y Lozier Batista, General, quien procreó una
numerosa familia y desempeñó en tres ocasiones el puesto de Comandante de
Armas, en su honor puso el nombre una calle de Las Salinas.
V
***
Cuando descanso y cierro
los ojos, siento las palpitaciones
aceleradas de aquel suroeste que parece tener piel de “semana santa”. Su coraza
de rinoceronte cae fláccidamente sobre las elevaciones montañosas que
atraviesan su cuerpo, dándoles formas, desde lejos, como de figuras de cartón. Por mi interior
recorren las imágenes no pincelada! s de los paisajes adversos que puedo
recordar. Los cafetales, los cañaverales, los salados, las grandes extensiones
de cactus, la larga y solitaria carretera que bordea el lago.
La excepción
es Pedernales. Ir a Pedernales es profundizar, es descubrir las entrañas
del suroeste virgen con escenas inolvidables que nos llevan hasta la frontera
con las manos cargadas de cosas por contar. “Allí no hay radares ni banderas
que detecten cuanto cueste el silencio, el dolor o la soledad que se disemina
sobre la arcilla, ni las minas. No hay manera de descubrir cuando cantan, ni
rezan los pescadores que se levantan temprano, sin poder palpar los ritos de
las costas que quedan en él” –dijo alguien.
Los primeros en llegar a
Pedernales lo hicieron desde las cercanas poblaciones de Duvergé, Enriquillo y
Oviedo. Antes de entrar a la tiranía de Trujillo, en 1927, durante el gobierno
de Horacio Vásquez, el área fue declarada colonia y de inmediato pasó a formar
parte del plan de colonización de la frontera, como una forma de contener lo
que en ese tiempo se denominó la invasión pacífica de los vecinos de Haití.
”El primer administrador de la
colonia de Pedernales lo fue el escritor e historiador Sócrates Nolasco, quien,
en la labor de selección de las primeras 48 familias que formaron el núcleo
original, contó con la colaboración de Genaro Pérez, nativo de Duvergé”
Se cuenta que para aquellos días
el gobierno subsidió a cada uno de los emigrantes para que se instalaran en el
lugar, como una manera de incentivarlos a mudarse y que se queden, con 20
centavos a cada uno de los padres y con 10 centavos diarios a ! cada uno de sus
hijos.
Fue en 1937, cuando comenzó a
construirse la carretera Oviedo - Pedernales, con la participación de 500
hombres divididos en brigadas de 10.
Por resolución del Ayuntamiento
de Enriquillo, Pedernales es elevado a distrito municipal en 1938 y en, en ese
mismo año se construyen varios edificios públicos, como el Juzgado de Paz y la
Oficina de Correos.
”En 1947 Pedernales se convierte
en municipio. A partir de la instalación de la Alcoa Exploration Company, en
1945, comienza la afluencia de inmigrantes provenientes de diferentes puntos
del país, en busca de trabajo”
Pedernales a partir
entonces, crece como población
atendiendo a las circunstancias y necesidades históricas que les tocaron vivir.
Primero, con los inmigrantes de la Alcoa Exploratión, segundo con la cantidad
de prisioneros militares y de delincuentes y otros fugitivos que huían de algún
tipo de persecución y tercero, tenemos que, Rafael Leonidas Trujillo, en su
afán de dominicanizar la frontera y con el propósito declaradamente racista de
"refinar la raza", trajo al lugar también a campesinos del Cibao y asentó en él a
familias japonesas (1950), a raíz de la terminación de la Segunda Guerra
Mundial.
”El 1ro. de abril de 1958
Pedernales se constituye en provincia junto al municipio de Oviedo, quedando
Pedernales como común cabecera, ya desligada políticamente de la provincia de
Barahona a la cual pertenecía”
Como sucedía siempre con los
lugares o demarcaciones que cambiaban de categoría, a Pedernales, ya como
municipio le correspondió la inauguración del Hospital Dr. Elio Fiallo y los
edificios de Justicia, Agricultura y otras entidades.
En 1966 el huracán Inés destruyó
gran parte de la ciudad, hecho que provocó como emergencia, su reconstrucción,
de ahí fue que vino la construcción del Barrio Inés para alojar a los damnificados del fenómeno
natural.
A Pedernales pertenece la isla Beata que es la segunda en
extensión territorial en el país, después de la Saona. La islita fue descubierta por el Almirante Don
Cristóbal Colón quién la bautizó con el nombre que lleva.
”Esa islita no tiene moradores.
Tiene una superficie de 27 kilómetros cuadrados, nueve de largo por seis de
ancho. La isla está situada al sur del territorio dominicano, a una distancia
de 32 millas de Pedernales y a 70 de Barahona”.
En ella abundan las plantas
medicinales, como la manzanilla, copey, uvilla, palo amargo, álamo blanco, ca!
nelilla, quina criolla, jobobán, higo cimarrón, cerezo y alelí.
En sus tierras arenosas, calizas
y pantanosas, se producía una gran cantidad de árboles preciosos, que fueron
arrasados por intrusos que acudían al pequeño islote en épocas pasadas.
A siete millas de la isla Beata
se encuentra la isla de Alto Velo, la más pequeña con que cuenta el país. Trece
millas la separan de Barahona.
Originalmente fue rica en guano y
murcielaguina. El nombre de Alto Velo le proviene porque en las noches de luna
se asemeja a un fantasma, como aseguran las leyendas de los viejos buques
marineros.
La pequeña isla fue descubierta
también por el Almirante genovés, Cristóbal Colón, quien le puso el nombre
durante su segundo viaje.
Alto Velo tiene una historia
llena de alternativas, ya que originalmente fue poblada por los haitianos a
partir del siglo XVI. Luego en el año 1854, fueron sacados los haitianos por un
grupo de aventureros americanos, quienes querían ese territorio para extraer
todo el guano que allí se producía, fracasando en su intento.
OVIEDO
La población de Oviedo, o Trujin,
como se llamaba al principio, fue fundada por pobladores haitianos entre los
años 1840 y 1860. El año 1860 llegan al lugar los Mota, quienes se dedicaban al
corte de madera. Luego, mas tarde,
llegan otros pobladores desde Duvergé, con animales que trajeron para la
crianza y para labrar la tierra. Para entonces Oviedo era sólo una sección de Enriquillo. Es en 1957 cuando esta adquiere el grado de
municipio, quedando de paso incorporado a la Provincia Pedernales.
Oviedo forma parte del patrimonio
cultural del Municipio el Parque Nacional Jaragua, creado mediante decreto el
11 de agosto de 1983. Esta zona cuenta con “una amplia gama de ecosistemas que
van desde los fondos marinos hasta grandes extensiones de bosques, sometidas a
condiciones rigurosas; la extensa laguna de Oviedo, de agua salada y ! gran
productora de sal y especies marinas; las fuentes subterráneas y las cavernas
en forma de cabañas, en donde se observan multitud de gráficos indígenas”
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PARAÍSO
Esta población fue al principio
una villa fundada a orillas del río
Nizaíto por la familia Medina Paradí. Su clima es tropical, altamente lluvioso.
Gran parte de su suelo, sobretodo el de la parte alta, es muy productivo. Tiene varios ríos y manantiales. Sus principales ríos son Nizaíto y el
Riosito, que bajan de las montañas hasta desembocar en el Mar Caribe.
Según consta en la historia
escrita esta ” localidad nació con el
popular nombre de Paradí a finales de la década de 1840. Sus fundadores fueron
un español llamado Juan Paradí del Toro y una neybera llamada María Medina,
junto a otras personas que inmigraron también hacia el lugar.
El poblado fue levantado frente
al Mar Caribe, en la parte sur, cerca de la desembocadura del Río Nizaíto,
lugar en donde aun se encuentra.
Se cuenta además que “durante la
vigencia del Tratado de Basilea y mucho antes de que llegaran los primeros
pobladores, un marqués francés, desde un buque situado en alta mar, observó
esta zona y recibió una impresión tan grande a la vista de sus montañas y su
foresta, que exclamó: "Lo que mis ojos han visto parece ser un Paraíso”.
Antes del nacimiento de Paradí, la zona pertenecía a Petitrú, hoy Enriquillo”
“Paraíso cuenta con algunas
playas con muy buenas perspectivas para el turismo, como son la de Los Platos,
la de San Rafael y la propia playa de Paraíso, las cuales cuentan todas con
agua dulce, ya que en ellas desembocan los ríos de esos mismos nombres”
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ENRIQUILLO
Las versiones más frecuentes
señalan que Enriquillo y su zona circundante fueron habitados desde finales del
Siglo XVII. Se dice que los primeros moradores de esta tierra, después de los
aborígenes, fueron los negros cimarrones. En la segunda década del siglo XVIII
ya existía un rancherío conocido con el nombre de Petitrou (hoyo pequeño) El
pequeño poblado estaba ubicado en las riberas del río Sito, donde se sitúa hoy
la parte baja de Enriquillo.
El nacimiento formal de Petitrou
data del año 1801, fecha en que el General Toussaint Louverture ordenó su
fundación, como demostración de su interés en afianzar su dominio sobre la
parte oriental de la isla. Todo evidencia que el origen de este pueblo estuvo
estrechamente ligado a los haitianos, pues hasta el nombre original del pueblo
aparece en creol. Además varios lugares del municipio tienen nombres de
idéntico origen, como: Fransoa, Petit Cabo, Chene y Musundí.
En 1845 Petitrou fue designado
Puesto Militar de la común (municipio) de Neyba, luego fue elevado a Sección y
en 1881 a Puesto Cantonal, formando parte de la común de Barahona. El 20 de
marzo de 1884 los habitantes del lugar enviaron una comunicación al Congreso
Nacional solicitando su elevación a categoría de Común. El día 1ro. de abril de
1884, mediante Decreto No. 2205, se le concedió la categoría de Común
(municipio)
Desde ese momento se le cambió el
nombre de Petitrou por Enriquillo, para honrar la memoria del cacique que
encabezó la primera rebelión contra la Colonia y por la libertad de América, acontecimiento
que había ocurrido en la Sierra de Bahoruco, que se extiende por el territorio
del municipio.
Al elevar el pueblo a la
categoría de municipio sus territorios ocupaban todo el extremo sur de la
península de Barahona, desde la frontera con Haití hasta las proximidades de la
sección de la Ciénaga, formando parte del mismo los poblados de Trujin, Pede!
rnales y Paraíso. Estos dos últimos fueron convertidos luego en provincia y
municipio, respectivamente, con lo que se les separaba del territorio de
Enriquillo.
La carretera Barahona -
Enriquillo se comenzó a construir a pico y pala en 1919, durante la ocupación
militar norteamericana y no finalizó sino hasta 1935. Durante la Era de
Trujillo se construyeron los primeros edificios públicos. En la década de los
40 se instaló la primera planta eléctrica y en 1977 llegaron las redes de la
CDE. En 1960 se construyó el acueducto para suministrar agua potable al pueblo,
con las aguas del río La Chorrera.
VICENTE NOBLE
La Comunidad de Vicente Noble fue
fundada por dos familias llegadas de Azua de Compostela, la familia González y
la familia Espejo. Por mucho tiempo este poblado fue denominado El Hato.
Nacimientos e inmigraciones dieron nueva vida al lugar, que fue creciendo y
adquiriendo categoría social por lo que se elevó a sección con el nombre de El
Alpargatal.
Al comienzo del año 1900 El
Alpargatal se dividía en tres Hatos: Hato Abajo, Hato Medio y Hato Arriba. Las
viviendas de los moradores se llamaban fundos y algunos caciques tenían dos y
tres mujeres, en diferentes fundos. Los fundos o familias de esta época eran
126. Todavía se conservan sus nombres.
La sección de El Alpargatal fue
elevada a Distrito Municipal mediante Ley 229 del 10 de marzo de 1943, con el
nombre actual de Vicente Noble. Trujillo dictó el Decreto "conmemorando
las hazañas del General Vicente Noble, destacado en las batallas del 19 de
Marzo en Azua, contra los haitianos". (Gaceta Oficial No. 5890).
El primer encargado del Distrito
Municipal, Jesús de J. Artuna, fue designado por el Ayuntamiento de Barahona;
era de nacionalidad venezolana y estaba radicado desde hacía años en El
Alpargatal, poseía una industria de harina de plátano ubicada donde hoy están
el Ayuntamiento y el Club de Madres.
También existió un ingenio
(trapiche) que producía raspadura y melaza, el cual perteneció a los hermanos
Manuel y Eduardo González. En El Alpargatal se construyó el primer canal de
riego de la región, mucho antes que los del ingenio Barahona. Ese canal fue
construído en la parte norte del poblado por un grupo de 44 campesinos
encabezados por el señor Emogenio Espejo, descendiente de los fundaderos y a
quien llamaron el loco, pues no creían en la posibilidad de sacar agua mediante
ese sistema. Cuando fue una realidad, en reconocimiento a este valioso aporte
para la producción, en el año 1966 fue dado el nombre de Emogenio Espejo a una
de las calles de la población.
El 10 de marzo de 1978, mediante Ley No. 916, el Distrito Municipal de El Alpargatar fue
elevado a Municipio.
El 24 de junio, día de San Juan
Bautista, patrón del lugar, comienzan las fiestas patronales. S! e le dedica
toda una semana y se celebran diferentes actos: Elección de la Reina de las
Fiestas, charlas, conciertos, desfiles, carreras de burros adornados y cultos
religiosos. La celebración de las fiestas patronales del municipio se deben a
la creatividad e iniciativa del Señor José del Carmen Dotel.
Entre sus atractivos naturales se
encuentra La Zurza, un manantial de agua sulfurosa, que está en el camino que
conduce a Canoa, a 2.5 kms. de la comunidad. El agua de la Zurza es caliente y
se cree que tiene gran poder curativo en enfermedades de la piel. Cerca de
ella, a sólo 300 metros, existe otro balneario con las mismas características.
El río Yaque del Sur bordea por
el oeste, de norte a sur, el pueblo de Vicente Noble y le sirve de límite con
Tamayo. Es visitado con frecuencia por bañistas de toda la región, de manera
especial en Semana Santa. La parte llamada la Cueva del Morón es muy solicitada
por los turistas.
La Cueva de los Indios está
dista! nte a unos 600 metros del pueblo, en dirección a Canoa, en la zona
denominada Punta de Loma. Se cree que en ella vivieron aborígenes de la isla,
que combatieron junto al primer guerrillero de América, Enriquillo.
Entre los personajes importantes
descuellan Benjamín Féliz, quien inició los trabajos de las calles del
municipio y los caminos vecinales para facilitar el acarreo agrícola y
Emorgenio Espejo, también fallecido, quien junto a 44 campesinos dirigió los trabajos
de construcción de la primera rigola del municipio llamada La Curiosa. Dos
calles del municipio llevan sus nombres. Finalmente destaca José Labour, entre
cuyas obras se encuentran "Sana, Sana, Culito de Rana",
"Trujillo" y "Seguiré a Caballo".
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Recuerdo que cuando ella se
decidió por estar definitivamente acompañada
hasta que la muerte la separe, algo se me clavó en las sienes como
reclamándome que la estaba amando más de la cuenta. Por primera vez sentí que
algo poco común se me desprendía
dejándome como un salvaje despojado. Era como una sensación de vacío y
dolor que hubo de perdurarme por siempre desde que la vi de lejos, vestida de
blanco antes de la mitad de un año que ahora no recuerdo.
Admito que la culpa la tuve yo
cuando la busqué equivocadamente en alguien que pudiera parecérsele y cuando
irremediablemente sin buscarla la daba por perdida para siempre. Yo nunca le
dije nada, ni nunca hice algo para que por lo menos notara las evidencias de
este sentimiento que cargaba conmigo. Por eso acepto ahora que la venero sin
odiarla. Por eso acepto ahora que la amo y que por eso debo guardarla en mi
silencio sin culparla de su decisión de no seguir sola.
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